
Durante estos días y los que quedan de verano, Roma es un verdadero horno. Y lo sufren sobre todo los turistas, que pasan muchas horas al aire libre y visitando muchos de los monumentos al aire libre que nos brinda la capital italiana. Para refrescarse, además de aprovechar las numerosas fuentes potables que pueblan la ciudad, lo mejor es dirigirse hacia el norte de la ciudad y adentrarse en el verde parque Villa Borghese.